El tercer violín de la orquesta deslizó entre sus cuerdas un sonido grave y melancólico. La corriente de aire moldeada por los instrumentos de los músicos cobró forma y danzó imparable, colándose en todos los rincones de la sala. El hombre de cabello puntiagudo cogió por la cintura a su mujer y con la otra mano hizo suya de la ella, guiándola a través de la pista. Uno, dos, tres, cuatro pasos y un giro. Rápidamente, Bulma se deslizó recorriendo el cuerpo del saiyajin, para luego erguirse con ligereza y volver a su posición original. Los movimientos de ambos eran ágiles, perfectamente sincronizados, como si estuviesen practicándolos por años. En ningún momento dejaron de mirarse; siempre con una intensidad vehemente. El resto de las parejas entendió que esta era su canción y con astucia acordaron mediante un meneo de cabeza, abandonar la pista para abrirles espacio.
La pareja no desperdició la nueva superficie, para hacer gala de su habilidad en el tango. Hubo volteretas, giros. Primero caminaron, enfrentando Bulma con su vista la de su pareja, él por la izquierda y ella por su derecha....tres pasos cortos; 1, 2 y 3...él con su talón izquierdo serpenteando el zurco dejado por las piernas de ella. Siguió la "media luna"; Vegeta caminó hacia adelante con su pie izquierdo, manteniéndolo dos tiempos. El izquierdo se deslizó delante un tiempo, y el derecho tomó el peso durante otro; ocupando así cuatro tiempos. Luego caminó hacia atrás con su izquierdo, manteniéndolo por dos: el derecho se deslizó atrás un tiempo, y el izquierdo tomó el peso durante otro. Ella realizó, por supuesto, lo contrario. Caminó hacia atrás con el izquierdo, manteniéndolo dos tiempos, y luego deslizó el derecho atrás durante otro; el izquierdo tomó el peso durante un tiempo, repitiendo el paso adelante con el derecho.
Finalizaron con el "Anillo". El paso más bello del tango. Comenzaron desde el caminar. El cabeza de familia de los Corleone se quedó quieto y cruzó el pie derecho sobre el izquierdo, dejando el peso del cuerpo distribuido en ambos pies. Briefs, realizó el paso simple, justo en torno a él. Esto hizo, por supuesto, que él girase, descruzando sus pies; y cuando esto culminó, su mujer colocó su pie derecho lentamente hacia adelante y él su pie izquierdo al mismo ritmo y dirección. Con una agilidad y destreza extraordinaria, la cantante-científica realizó un anillo completo alrededor de Vegeta, confiando plenamente en su equilibrio. El giro finalizó y ambos miraron con sorna al público incrédulo frente a tal espectáculo.
Bulma se sujetó con su pierna izquierda, rodeando las de su marido y llevó un brazo alrededor de su cuello. El cansancio les brotó por los poros en forma de sudor. Los trajes y cabellos de ambos quedaron completamente empapados. Jadeantes, temblorosos y con sus caras a centímetros de la otra, se fundieron en un apasionado beso, que nadie fue capaz de cronometrar. Ni siquiera se molestaron en disimular el contacto febril de sus lenguas que exploraron sin recato la boca del otro. Una imagen impactante y sensual que enterró la algarabía y los aplausos que se aproximaban. Se separaron, mirando con desdén a la chusma incrédula....sí, porque aunque se encontraba reunido lo más rancio y aristocrático de la Capital del Oeste; la crema y nata de la sociedad, no eran sino simples herramientas en manos de la pareja.
El baile era un símbolo; la ciudad era suya y podían hacer lo que quisiesen... cuando se les antojase.....
Solo un aplauso. Tan solitario, que su sonido seco resonó como eco por todo el escenario. Las cabezas de los presentes giraron. ¿Quién se atrevería?. ¿Quién osaría romper el momento de Il Padrino Verdura? Un hombre de cabello negro alborotado era el valiente, acompañado por una hermosa mujer de vestido chino.
Se adelantó. Nadie le cerró el paso. Le temían al Padrino Verdura, pero aún más a la persona capaz de hacerle frente. Goku y Vegeta compartían ese brillo en los ojos. Los de un hombre que no claudica jamás en lo que se propone. Todos esperaron la lucha desatada, el enfrentamiento, la oposición definitiva de fuerzas. Solo existían ellos 4, el público solo era parte del inmobiliario del local. Por eso, a un pálpito de un conflicto que presagiaba cataclismos de proporciones épicas, la frase de Goku los descolocó por completo:
-"Vegeta-san. ¿Le importaría prestarme a su mujer para bailar la siguiente pieza?. La verdad es que estoy en un proceso de aprendizaje y me vendrían bien unas clases con la mejor maestra de la ciudad".-dijo con una sonrisa.
Bulma lo miró desconcertada, sin saber como reaccionar. Buscó algún signo en la cara de Vegeta, pero este se mostró impasible. Briefs conocía a su marido y temió lo peor. Era precisamente cuando guardaba un silencio hermético, que su cólera era más profunda. Sin embargo, la petición de Goku fue tan sorpresiva que ni siquiera tuvo tiempo de reflexionarlo. Solo se limitó en responder:
-"Es mi pareja de baile".
Goku se acercó sonriente y palmeó la espalda de Vegeta con una risa infantil. Todos contuvieron la respiración con horror. Un descuartizamiento era lo mínimo que esperaban por parte del Padrino. Mas Goku se le adelantó, antes de que pudiese reaccionar:
-"Por supuesto que no lo voy a dejar solo. Tiene a mi mujer a su entera disposición para enseñarle. Ella tampoco domina bien el baile"..-dijo el policía guiñándole un ojo.
Antes de que pudiese protestar, Chichi tomó la mano de Vegeta con nerviosismo y lo alejó sin demora. Goku hizo lo propio con Bulma. La orquesta temerosa ante ese ambiente denso, improvisó de inmediato una canción. Las parejas expectantes se incorporaron lentamente y el ambiente regresó a la normalidad. La canción era "The beautiful strangers" de Frank Sinatra.
All the beautiful strangers who held me for a night,
And fell down in the darkness on pillows soft and white,
All the beautiful strangers, all in the afternoon...
Paso inseguro. Goku no era precisamente un eximio bailarín y Bulma estaba demasiado tensa para llevar el paso correctamente.
-"¿Me puede explicar que está pasando?".-dijo ella al oído, apoyando una mano en el hombro del policía, sin dejar de bailar.
-"Bulma-san. Debe irse. Usted no pertenece a este mundo". -respondió el saiyajin con severidad.
-"¿Puedo saber quién es ud. para sugerirme algo semejante?".
-"Me llamo Goku. Conozco a su padre por mi trabajo y he visto lo preocupado que está por ud... y tiene razón, no puede esperar nada bueno de una relación como esta".
-"¿Entonces lo mandó mi padre?. Pensé que había dejado por fin su terca oposición, considerando que tengo dos nietos suyos".
-"No vengo de parte de nadie. Pero quise aprovechar la oportunidad. Las cosas se pondrán feas Bulma-san. No querrá estar aquí....".
-"Si de verdad va a ocurrir algo, es una razón mayor para permanecer junto a mi marido por si me necesita....".
La voz de Goku subió de tono.
-"¡No sabe la clase de hombre que es su marido!. ¡Es un criminal peligroso y asesino!. Usted y su familia nunca podrán sentirse seguros a su lado".
-"Precisamente. Porque soy la única que lo conoce realmente, es que estoy con él. Al describir a mi marido, le faltaron unos pequeños detalles; como el que existan hospitales, bibliotecas y escuelas con su nombre...incluso instituciones de caridad. Ha hecho más por esta ciudad que el propio alcalde".
-"¡Está cegada!...¡¿no se da cuenta de los negocios de su marido?.¿Sabe acaso cual es el fin de esta fiesta?!".
-"Claro que lo sé. Para hacer una tortilla hay que quebrar huevos. Sí, Vegeta ha hecho muchas cosas....cuestionables....tal como dice. Pero siempre ha tenido el bien de su familia y la ciudad, como última meta. Antes de su llegada, la Capital del Oeste no era más que un atascadero de criminales, que sólo se dedicaban a violar y causar daño. Mi marido trajo el orden, creó los sindicatos y suprimió la violencia innecesaria".
-"No me imagino que afán altruista lo llevo a hacer eso".-respondió Goku ironizando.
-"Vegeta solo construye la ciudad en la que han de habitar sus hijos. Lo que menos podría querer sería convertirla en un infierno".
-"Veo que esta conversación es inútil".
-"Así lo es".
Entretanto, Chichi tuvo muchos más problemas para llevar una conversación con su extraña pareja. Vegeta no dijo nada. Se limitó a conducir el baile sin perder un ápice de habilidad. La mujer se sorprendió de que no dijese una sola palabra, ni siquiera sobre el bizarro "rapto" de su mujer. Más aún le incomodó que la mirase fijamente. Sus ojos negros, pequeños y profundos la taladraban sin piedad. Una mirada capaz de desnudar el alma de una persona en un instante. Chichi se dio cuenta que fingir frente a ese hombre sería una pérdida de tiempo.
-"¿L-lo hago muy mal?".-preguntó avergonzada.
El Padrino Verdura sonrió. No una sonrisa cruel, tampoco una amable. Solo era una sonrisa serena, calmada....aunque también fría.
-"Per niente. Creo que lo hacemos bastante mejor que Bulma y su acompañante".
-"¿N-no le molesta?".-señaló Chichi algo celosa, al ver a Goku susurrándole algo en el oído a la mujer de Vegeta.
-"¿Perché?".
-"P-pues....su mujer está bailando con un desconocido....¿no le parece demasiado caradura?".
-"Yo también estoy bailando con una desconocida".-aclaró y agregó.-"Además, confío en ella...".
-"P-pero..".
-"El temor hacia los demás es simplemente el reflejo de un miedo interno. Quién nada hace nada teme. No, como usted claro está.....".
Chichi frunció el ceño.... ¿quién se creía que era?.
-"¿A qué se refiere?".
-"Es evidente...se nota a leguas, por el recelo feroz que le produce ver a su marido con otra...será mejor que confiese su "secreto" antes de que sea demasiado tarde....antes de que su matrimonio caiga en un acantilado sin fondo".
Chichi tapó su boca con horror, conteniendo un grito.
-"¿C-como lo supo...?".-preguntó desesperada la mujer, deseando que se la tragase la tierra.
-"Radura. Demasiado evidente. Usted es un libro abierto para mí. Para su fortuna, su marido es un lector ingenuo".
-"N-no puede ser... no es posible".
Me observan. Decenas de ellos...cientos de pares de ojos. Desde aquel día que es así. La soledad lo ha consumido todo. Cada una de las pequeñas figuras amables... cada una de esas pequeñas muñecas, se han transformado en monstruos ávidos de sangre. Esperan que baje la guardia, que me duerma para acabar conmigo...
Hundo la cabeza bajo las frazadas. Me acurruco como puedo. Busco refugio entre sus suaves pliegues, pero falta el calor que él dejaba en la cama, al sentarse para despedirse de mí.
¿Dónde estás papá?. En cualquier lugar menos aquí, donde te necesito.
Es inútil, la oscuridad dentro de las sábanas es mayor, así no podré tranquilizarme. Con cautela deslizo la manta que me cubre, esperando un ataque sorpresivo de las muñecas. Acechan expectantes, pero no atacan....jamás lo harán salvo en mi imaginación.....aún así les temo.
Conecto la lámpara de mi velador. Casi me golpeo la cabeza con su borde...mala suerte, podría haber quedado inconsciente y olvidarme de todo. Activo el interruptor...las sombras de la habitación ceden, pero no las de mi corazón.
Repaso mentalmente el lugar donde me encuentro: la mansión Corleone, en una pieza enorme, como todas las demás...mi pieza. Tiene 3 puertas; una de entrada, el clóset y otra que sale a mi baño. El muro opuesto a la cama es un ventanal corredizo enorme, que se conecta con mi balcón particular. El piso es de parqué. Las paredes tienen un papel celeste claro, casi imperceptible, aunque poco de ellas queda a la vista. Hay cientos de estantes que la cubren, y todos de estilos diferentes; los más vecinos a mi cama son los dormitorios de esas malditas muñecas. Las odio, pero no puedo deshacerme de ellas, son parte de uno de mis recuerdos más importantes; mi niñez, cuando papá no me evitaba.
Lo acompañaba de la mano; solo era él y yo, Nappa tenía otras obligaciones en ese entonces. Era como un rito; una tarde de su semana era mía. Íbamos al centro de la ciudad y Mr. Popo conducía la limusina. Papá me compraba un helado gigante de tres sabores, un vestido y una muñeca. Obviamente, mi egoísmo de niña en un principio se decantaba por las compras. Pero en poco tiempo solo me bastó su compañía. Me daba igual si fuéramos de a las tiendas o nos quedásemos en casa.
En las noches, entraba a hurtadillas a su habitación. Mentía diciendo que tenía miedo, con la excusa de quedarme y dormir entre él y mamá. Descansaba mi cabeza de niña sobre su pecho duro, que se expandía y contraía como si tuviese una locomotora dentro, en lugar de pulmones. Así dormía...y en mi mente no cabía otro pensamiento que no fuese él.
Estiro mis brazos para desemperezarme. Doy vueltas a la habitación. Los siguientes estantes tienen cd's y vhs. Hay algunos posters; Marlon Brando, James Dean y uno que me gusta especialmente de Jane Fonda en su papel de Barbarella. Más cercanos al balcón comienzan los libros; El señor de los Anillos, novelas de Mario Puzo, "Crimen y castigo" y "Los hermanos Karamazov" de Dostoievski, Fausto de Goethe, "La divina Comedia" de Dante Alighieri y unos cuantos libros de arte y diseño....cuando salga del colegio quiero dedicarme a eso.
Entre los libros y los cd's hay un espacio, veo un espejo y a la persona que habita en él. Tiene el pelo de un color celeste verdoso, casi cyan. Los ojos azules, pero sus cuencas irritadas y enrojecidas por el llanto. Bra Corleone es una chica bonita....si, soy bonita. No alardeo de ello, pero sé que mi madre es hermosa y yo soy prácticamente su copia exacta.
¿Y eso de que me ha servido?.
Nada. Unos cuantos piropos de unos oficinistas idiotas en la calle y de alumnos del colegio, en especial de aquel miserable que comparte su apellido con ese ser aborrecible. ¿Quién se cree que es?. ¿Piensa acaso que podría enamorarme de él?. No solo aborrezco el apellido Montoya en todas sus formas sino que jamás podría amar a otro.... Intento olvidarlo, convencerme que es una locura....¡pero no puedo!...¡no puedo!.
Mis mejillas no se humedecen. Parece que esta noche ya he agotado toda la carga de lágrimas que tenía. Me siento acalorada y afiebrada. Un poco de aire me haría bien.
Abro las cortinas y la luz de luna me golpea en la cara. Parece el foco de un guardabosque, enclaustrado por un concilio de secuoyas. Pasan unos segundos, venzo el deslumbramiento y mis ojos contemplan el espectáculo. Al brillo de la luna reconozco que más que un balcón, es toda una terraza la extensión de mi pieza. El piso frío de alabastro aplaca el calor en el que estaba sumida. El viento frío me abraza y me impulsa hacia la baranda de mármol. Mi silueta se trasluce perfectamente por la delgadez de mi camisón, pero eso no importa. Solo perros recorren a esta hora los parques de la familia Corleone. Los guardias están ubicados en las entradas y no pueden verme. A lo lejos distingo las luces de los edificios y de los autos. Gente que deambula sin motivos, apretada como ratones, luchando por un espacio en este mundo y a mí, en cambio, me sobra. Dejaría gustosa la amplitud de mi pieza por la estrechez de los brazos de mi padre.
¿Cuándo comenzó?. Jamás lo sabré con exactitud. Solo recuerdo lo que lo detonó. La sobreprotección que me dieron de pequeña hizo que tuviese pocos amigos, que fuese arisca y mimada. El único bastón que impidió mi caída fue papá. Mamá era cariñosa por cierto y la quiero mucho, pero siempre sentí más apego a esa figura misteriosa, fría y hasta violenta con los demás, salvo su familia. Ese cariño fue retribuido con creces. Sentí muchas veces como Trunks se vio marginado por mí, como si lo hubiese reemplazado. Bastaba que yo cantase una canción y papá colocaba toda su atención en mí. Trunks habría requerido de un accidente en auto para lograr eso. Siempre fue así, Trunks era el favorito de mamá y yo de papá. Crecí, pero seguí yendo a dormir con mi padre, se había convertido en un hábito. Me di cuenta que el asunto le preocupaba a mamá y la incomodaba. Esas muestras de cariño no eran normales. Mi padre, habitualmente indiferente, le restó importancias a las sospechas de mi madre...¡que error cometió!.
Yo también me sentía nerviosa, no sabía que pensar. ¿Cómo apagar este fuego en mi pecho?. De manera negligente se lo atribuí a mi inmadurez. Incluso cuando me colaba furtivamente para verlo entrenar en el gimnasio; verlo sin camisa, con su transpiración viajando a través de los surcos de sus músculos. Una que otra vez me descubrió y en lugar de reprenderme me enseño algunas de sus llaves de defensa personal.
-"Como mujer, tu honra es lo más importante, debes defenderla aún si te cuesta la vida".-acostumbraba a decir.
Sentir sus brazos en torno a mí, la fuerza ejerciendo presión, imposibilitándome cualquier clase de movimiento. Las cosas se confundían en mi mente como una nebulosa, ya no pensaba con claridad.
Con ese pensamiento me fui a dormir una noche y lo pagué caro. En sueños sentí esa misma fuerza y presión, cien veces más fuerte....Vegeta Corleone me tocaba....no como una hija.. y a mi me gustaba. Jadeaba excitada, con vergüenza, pero excitada. No me importaba perder la cordura si era mío.
Desperté de golpe, acalorada como hoy. Pero con mucho más miedo y asqueada de mi misma. Corrí desesperada por el pasillo, llorando, sin saber que hacer. ¿Iría a la cocina y cortaría mis venas con un cuchillo?. ¿Saltaría por la ventana del tercer piso?... ¿o simplemente me acurrucaría en un rincón llorando por mi cobardía?. Mi asco decidió por mí y me condenó; antes de que pudiese hacer nada, vomité en la mitad del pasillo, no solo comida, sino también lágrimas, gran parte de la presión y el miedo que llevaba en mi corazón.
Entonces lo vi. Vegeta Corleone, mi padre, a unos 10 metros de distancia. Venía sin camisa, solo con shorts. No cabía duda que había entrenado. Rápidamente se acercó a mí y me levantó en vilo, limpiando mi boca con su toalla para el sudor. No dijo nada, pero noté la preocupación en su rostro. Dejé caer mi cabeza sobre su pecho, escuchando el ritmo de su corazón. Me llevó al baño; hizo que vomitase el resto y que me lavase los dientes y la cara. Me dejó otro camisón, y abandonó el baño esperando en mi habitación a que me cambiase.
Pero no...ya no lo soportaba más, no me importaba irme al infierno junto al resto de las niñas malas, tal como me contaba mi madre cuando era pequeña, ni siquiera me importaba traicionarla. Sentí que explotaría si no lo hacía...era ahora o nunca. Me quité el camisón, pero no me vestí con el que dejó mi padre. Entré en mi pieza, él miraba el parque a través del ventanal y no se dio cuenta que estaba desnuda. Me acerqué con lentitud....
-"¿Qué te ocurrió, Bra?".-dijo con su voz siempre profunda, capaz de sondear el alma de las personas sin dificultades.
-"T-tuve un sueño".
-"¿Una pesadilla?".
-"Sí, la mejor y peor pesadilla de mi vida".-respondí yo. De pronto me invadió una enorme seguridad. Escasos metros nos separaban y yo estaba sin ropa a sus espaldas. Atrás quedaban los años y juegos inocentes. No sabía si era amor o deseo, solo sabía que necesitaba entregarme a él, entrar en esa cama con él.
-"Tu comportamiento en el último tiempo no ha sido normal, Bra. A tu madre le preocupa y a mí aún más. No pareces tu misma".
-"La gente crece y cambia padre, no puedes esperar que sea siempre una niña. Ahora tengo otras inquietudes....otros anhelos".
-"Dicami. ¿Qué deseas ahora?".
-"A ti".-nunca imagine que fuese capaz de decir esas palabras sin tartamudear siquiera. Eso me sorprendió más que el hecho de decirlas, pero sin duda no quedé tan perpleja como mi padre.
-"¿Qué quieres de...?".-quiso preguntar él, girando por fin, pero se interrumpió al ver completamente desnudo el cuerpo de su hija. Tenía que apresurarme, no podía darle una segunda oportunidad para reflexionarlo. Me arrojé contra su cuerpo y enredé mis brazos detrás de su cuello. Al segundo siguiente, ya no pensaba en nada más. Ni en la locura que estaba cometiendo, ni en la madre que yo amaba y que ahora apuñalaba por la espalda. Las cartas estaban echadas y no había vuelta atrás. Maldecí mi condición y mi apellido por última vez y olvidé que era su hija. Amaba a Vegeta Corleone como hombre.
Lo besé, no fue tierno, sino un beso lujurioso y desesperado. Llevé mi lengua lo más lejos que pude dentro de su boca. Tuve suerte por haber ganado unos segundos, ante la petrificación de mi padre. Segundos que me parecieron milésimas porque en seguida me apartó...con un golpe de su puño cerrado, en el que puso toda su potencia. Caí al suelo con fuerza. La cabeza me daba vueltas.
-"¡Puta!".-gritó con una expresión iracunda en su rostro. Apenas procesé la información; sentí como mi mejilla ardía, se hinchaba y mi sangre bajaba como aceite hirviendo por mi boca y nariz. Dios me traicionó, no me permitió quedar inconsciente durante ese horrible momento. Lloré como una cobarde. Nunca llegué a esperar semejante reacción. Mi ilusión y estupidez me llevo a creer que podría tomar el lugar de mi madre en su corazón. Pero yo solo era una cáscara; por fuera era exacta a Bulma Briefs, pero nada de su valentía y cordura había heredado....estaba vacía.
Jamás vi a mi padre tan enojado. Incluso con sus enemigos se mostraba frío. Contenía sus emociones para inspirar más miedo. Pero a mí, este nuevo estado me aterraba. Recordé los gritos que profería cuando visitaba la habitación del abuelo y me congelé. Su ceño quedó fruncido a su mínima expresión. Sudaba y temblaba.....entonces vi en sus ojos otra cosa además de la furia.....
.....vi miedo.
-"¿P-papá?".-lo llamé tímidamente. No contestó de inmediato. Se sujetó la frente y apoyó su espalda contra el ventanal, descendiendo lentamente, hasta quedar sentado. Ahora ambos estábamos a la misma altura. Su vista se trasladó, poco a poco, del parqué del piso hacia mí.
-"Tápate....".
-"P-papá....".
-"¡¡TÁPATE!!".-gritó tan fuerte que temí que despertara a la casa. Pero el pasillo no se iluminó ni se escucharon pasos. Temblando, corrí al baño y me coloqué el camisón de repuesto que me había dejado. Aproveché también para lavarme la cara, que tenía enrojecida e irritada, llena de sangre y lágrimas.
Al regresar a la habitación, mi padre seguía en la misma posición, aunque lo noté un poco más tranquilo.
-"Puedes acercarte...".-me dijo. Su voz era fría, como antes, pero ya no se escuchaba rabia en ella.
Sin atreverme a desobedecerlo, me senté en el suelo a un par de metros suyos. ¿Qué pasaría ahora?. ¿Me insultaría?. ¿Volvería a golpearme?. ¿Me expulsaría de la casa?.
-"Cometí un error contigo. Te he mimado y sobreprotegido demasiado. He hecho que confundieras las cosas".
-"P-papá....¡no es tu culpa!....es algo que no podía evitarse".
-"Claro que se pudo evitar...y lo aplicaré desde ahora para remediar la situación".
-"¿Q-qué quieres decir?".-pregunté aterrada.
-"Has crecido más rápido de lo que esperaba. Tú misma lo dijiste figlia: ya no eres una ragazza, así que dejaré de tratarte como tal".
-"...¿es decir?".
-"Se acabó el tiempo de mimos y de cercanía. Debes independizarte. Nuestro contacto será el mínimo que sea posible".
-"¡No papá!. ¡No hagas eso!. ¡Te juro que no volverá a ocurrir! ¡Lo giuro!".
-"¿Eres capaz de controlarte a ti misma?. Ya vimos que no. Claro que no volverá a pasar, no lo permitiré. Nappa estará a cargo de ti de ahora en adelante. Él se preocupará de tu protección y cuidado, además me reportará de tu vida y de tus necesidades".
-"¡No lo hagas! ¡Per favore!".-replique.-"Aun te necesito".
-"No te lo estoy pidiendo, solo estoy adelantándote un hecho".
-"¿M-me...odias?".
La pregunta lo tomó por sorpresa. No cambió la expresión de su rostro, ni me miró a la cara al responderla.
-"No...nunca... arrivederci Bra".
Desde ese día todo cambió. Esas fueron las últimas palabras que me dirigió con cariño. Atesoré con fuerza ese "adiós", porque sabía lo que significaba; un adiós a mi antigua vida, a mi niñez...un adiós a mi padre. Al otro día toda la casa me preguntó por el moretón en mi mejilla. No pude decir la verdad, no me atreví. Recuerdo que la mentira fue pésima...algo sobre resbalarme en el baño y golpearme con el borde de la tina. Estoy segura que mamá no se lo tragó, pero no insistió. Estaba demasiado preocupada y su único interés fue llevarme al hospital lo más pronto posible.
Ya ha transcurrido un año desde aquel incidente. Papá evita hablarme a toda costa. En la mesa se sienta en el extremo opuesto y cuando nos topamos en algún pasillo pasa de mí como si no existiese. Nappa es el intermediario entre mi padre y yo. Cualquier cosa que quiera o necesite debo hacérsela saber por medio de él. Mamá y Trunks hacen preguntas continuamente, extrañados por nuestra conducta. Papá simplemente se cubre con el periódico y responde de manera huraña que están imaginando cosas. Así, debo ser yo quién cargue con el peso de la mentira; me excuso diciendo que sí hablamos, que ellos están poco atentos e incluso he atribuido la falta de comunicación a un fenómeno global de la casa. Lo que me ha salvado principalmente; ha sido el ajetreo continuo que hay en la mansión, con todos los empleados y ahijados de mi padre de acá para allá. Un silencio que se enmascara con el ruido.
Una nube cubre la luna. El balcón parece un mausoleo. El frío me oprime el pecho. Las sombras lo dominan todo. Las luces de la ciudad son fuegos de cazadores. Tengo miedo. Regreso a mi habitación. A la sombra del pasado, pero conocida. El único lugar donde no soy extraña. Como todas las noches me entierro en las sábanas y pienso en papá...en la única luz que me queda. Sola, llorando y avergonzada llevo mi mano a mi entrepierna...
Finalizó la canción. La orquesta siguió con una pieza suave no bailable. Las parejas abandonaron la pista para sentarse en las mesas. Retiraron la comida y todos se aprestaron a apostar. Vegeta miró a Goku de reojo y con un gesto lo invitó a sentarse en su mesa. Las mujeres cambiaron de pareja durante el camino hacia la misma.
-"¿Qué pretendes?".-susurró Chichi al oído de su marido.
-"No te preocupes. No digas nada. Todo saldrá bien".-aseguró él en voz baja.
Vegeta y su mujer se sentaron primero. Chichi hizo lo mismo pero Goku permaneció detrás de su silla, dejando anonadados a todos los miembros de la mesa, que eran principalmente guardaespaldas y riquísimos empresarios.
-"Bueno amico. Espero que tenga la bondad de saludar y presentarse".-dijo el Padrino sonriendo con malicia.
Goku devolvió la misma sonrisa.
-"Hola..... mi nombre es Goku Montoya. Tú mataste a mi hermano... prepárate a morir".
En el acto, 5 tipos lo apuntaron directamente al rostro, dispuestos a matarlo en cualquier momento, mas Goku ni se inmutó.
-"Bajen sus armas imbéciles. Esto es una fiesta".-ordenó Vegeta con un gesto amenazador que jamás desobedecerían.
Goku introdujo la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y dejo su Mágnum "Kame Hame" 44 sobre la mesa.
-".....pero no esta noche".-agregó con una sonrisa.
-"Ya veo, usted es Kakarotto...¿san?.. no estoy acostumbrado a estos términos orientales. Mi padre y su hermano me hablaron mucho de usted".
-"Ahora me llamo Goku. Desde que dejé el Continente Occidental".-aclaró.
-"Bueno, Kakarotto-san..".-prosiguió Vegeta, sin hacerle caso, cosa que irritó al policía.-"Me parece injustificada la acusación que me hace. La policía corroboró que se trató de un caso de suicidio. Pobre Raditz....sufría serios desordenes mentales....".
Ante esa respuesta Goku apretó su puño ligeramente. Las miradas de los dos hombres lucharon unos instantes y ninguna cedió frente a la otra.
-"No juegue conmigo, signore Vegeta. Trabajo en la policía. No me interesa lo que diga el papel oficial. Vi el informe de la morgue...¿conoce a alguien que necesite de 14 disparos para suicidarse?".
-"....alguien verdaderamente temerario".-respondió Vegeta con sorna.-"Pero tiene razón. Dejémonos de rodeos. Raditz intentó abusar sexualmente de mi figlia. Dentro de la famiglia podemos perdonar muchas cosas, pero jamás deudas de honor y traiciones. Su hermano incurrió en ambas. No tengo ningún rencor contra usted. Ni siquiera representa una molestia. Lárguese y olvidaré de inmediato haberlo conocido alguna vez".
-"Nosotros los Montoya, jamás perdonamos una deuda de sangre. Ustedes tienen sus reglas, nosotros las nuestras".
-"Supongo entonces, que una compensación económica no podría zanjar el asunto".
-"Supone bien".
-"¿Entonces que espera?. ¿Por qué no utilizó de inmediato su pistola en mi contra?".
-"Porque no vine a eso. Ante todo soy un policía y esta noche tengo una misión".
-"Goku...".-murmuró Chichi sorprendida frente a la actitud de su marido. Ella, Bulma y los demás integrantes de la mesa permanecieron en silencio.
-"Creo que a todos los distinguidos miembros de esta mesa, les agradaría saber a que se refiere, Kakarotto-san".
-"Me parece que habrá escuchado algo sobre entrada de alcohol y tabaco ilegal a la Capital del Oeste".
-"Si, me pareció leer algo sobre eso en el diario de hoy....".
-"¿Qué le parece si le dijera que no es más que la tapadera de otro tráfico...un tráfico mucho mayor?".
-"¡No me diga!".-exclamó Vegeta simulando sorpresa con ironía.
-"No se haga el sorprendido conmigo. Sé que hay cierto polvillo blanco circulando por este lugar".
-"Sus fuentes son pésimas. ¿Insinúa que introduciría cocaína en mi ciudad?. ¿La ciudad en la que viven mis hijos?".
-"Claro que no. Por polvo me refiero a partículas de oro blanco refinadas. Robadas directamente de la reserva personal del Rey Chapa".
Los empresarios de la mesa miraron directamente a Vegeta, entre ellos estaba el propio Rey Chapa.
-"¿Tendrá pruebas que avalen una afirmación tan temeraria?".
-"Desde que llegué, me pareció inusual la cantidad de gente que jugaba poker en las mesas. En los casinos no suele ser el juego más popular, por el alto porcentaje de pérdida que posee. Había poca gente en las máquinas y ninguna en la ruleta y en el blackjack. Luego, al caminar hacia mi mesa, vi. las manos de la gente que jugaba póker. Tanto en las manos altas como en las bajas, todos los jugadores se esforzaban por lograr el menor valor posible".
-"Malos jugadores".-lo interrumpió Vegeta.
-"¿Todos?. Considerando que hay más de cien empresarios y gente del bajo mundo en este lugar, dudo que sean malos jugadores. La casa gana casi siempre, pero no siempre".
-"No se adonde pretende llegar".
-"Calma...calma. Déjeme especular tranquilo. Mi mujer, que es una fanática del orden, notó que debajo de varias mesas había un polvo peculiar y lo confundió con suciedad. Pero yo lo investigué de cerca; se trataba de polvo de oro. ¿Qué haría algo tan valioso en ese lugar?. Luego, cuando Bulma-san cantó y apagaron las luces para enfocar escenario, escuché un extraño zumbido a la altura de mis pies. La canción fue particularmente larga y al prender las luces....¡tarán!. El polvo mágicamente había desaparecido. El caso estaba resuelto".
-"Me parece que solo nos ha confundido más, Sherlock Holmes".-ironizó Vegeta, lo que causó la risa generalizada del resto de los miembros de la mesa, salvo Bulma, Chichi y el propio Goku.
-"Solo si no sabe leer las pistas tan bien como yo... o tal vez puede pero no quiere. De cualquier manera lo instruiré. Usted robó oro de la reserva del Rey Chapa y pretendía repartirlo esta noche entre varios invitados para pagar favores y comprar lealtades. En el mundo de la mafia, el oro posee un valor especial y el dinero circulante no tiene el mismo efecto.¿Pero como sacar el oro hacia otras ciudades sin ser descubierto?. ¿Cómo hacerlo, traspasando el control de los policías fronterizos que no estaban comprados?.
Fácil, en lugar de llevar el oro hacia ellos, los trajo a la ciudad. Planeó esta fiesta y escondió el polvo de oro en los pliegues de las cartas de menor valor, así, al perder la mano, la Casa ganaría la apuesta pero los jugadores se quedarían con el oro. Lamentablemente, no contó con el hecho de que no todos poseen su sutileza. Manejar el polvo de oro con las manos, es difícil para alguien que no sea experto. Muchos botaron torpemente, gran parte del mismo al suelo y recogerlo con las manos era una tarea aún más compleja, más aún con agentes encubiertos de la policía, como yo, investigando. Así, salió del problema, pidiéndole a su mujer que cantase, mientras le ordenaba a un grupo de hombres que recogiese con aspiradoras el polvo bajo las mesas. Nadie los vería con la oscuridad y la música camuflaría el molesto ruido de las aspiradoras.... salvo para alguien con un oído tan entrenado como el mío.
El resto fue simple. El baile solo fue otro camuflaje, esta vez para dar tiempo a los repartidores de volver a llenar las cartas bajas, con el oro restante ...y ¡mírelos ahora!...todos vuelven a jugar con ese sospechoso interés. ¿Quién querría quedarse sin la generosidad del Padrino Verdura?".
-"Una historia fascinante. ¿Tiene alguna prueba?".-replicó Vegeta... ya no sonreía.
Montoya bajó su manojo de cartas. Solo tenía cartas bajas. Tomó un 2 y lo abrió por la mitad. Polvo dorado cayó al instante.
-"Quiere incriminarme. Usted lo colocó ahí".
-"Debo ser muy hábil y rápido, porque estas cartas son las que me acaban de repartir. Pero si todavía lo duda, los otros jugadores con cartas bajas, pueden abrir también las suyas".
Nervios se veía en las caras de los empresarios. Ninguno quería soltar sus cartas...
-"Está bien".-prosiguió el detective.-"Que venga la prueba dos".
Un par de los jugadores de la mesa tuvo que hacer espacio. Yamsha se sentó entre ellos.
-"¿Tienes las fotos Yamsha-kun?"-dijo Goku.
-"Eso pregúntaselo a Pooar, él es el fotógrafo".
Ante el asombro de todos, un tipo bajito y rechoncho que había permanecido callado comenzó a mutar. Se empequeñeció aún más y su piel se llenó de pelos, tornándose azul; era el gato.
-"Aquí están".-respondió y se las entregó a Goku.
-"Miralas. Polvo de oro en casi todas las mesas. No solo eso, también en las cartas de algunos jugadores descuidados".
Apoyando sus dos manos en la mesa, Vegeta se levantó. Su cara era un bloque de frialdad, un mármol tallado.
-"Eres peligroso. Hasta hoy, el nombre de Kakarotto Montoya no significaba nada para mí. Ahora eres digno de mi atención. Te felicito".
-"Gracias".-respondió el aludido.-"Esas palabras son un honor viniendo de ti".
-"Pero no podrás salir de este lugar con esas fotos, no con vida. Elige".
-"No lo creo".
Trizas....la puerta de vidrio del casino saltó hecha trizas. Muchos invitados gritaron asustados. Otros cuantos se levantaron con sus metralletas en mano. El escuadrón de Ten Shin Han irrumpió de golpe y apuntó de inmediato a todos los mafiosos. Entre ellos venía Krinlin.
-"¡Alto!. ¡Quedan todos arrestados".-exclamó con voz autoritaria el teniente.
Vegeta miró desafiante a Kakarotto.
-"¿No querrás armar un tiroteo aquí? ¿eh?. Está tu mujer...".
-"También la tuya".-le recordó el detective sonriendo.
-"No iré a la cárcel".-sentenció Corleone.
-"¿Quieres apostar?".-intervino furioso el Rey Chapa, un hombre moreno, con el pelo grande, grueso y barba de candado.-"Nadie me roba de esta manera y queda impune".
Un pequeño hombre-perro apareció. Era ya anciano, con un bigote de esos que puedes ocupar de peluca. Llevaba anteojos "Antognazzi", de marco dorado y redondo. Vestía un impecable traje Armani color gris oscuro, que cubría un chaleco marrón. Colgaba de su lado izquierdo un reloj de bolsillo Vostok, recubierto en plata.
-"¡Alcalde Kokuoh!".-exclamó sorprendido Ten Shin Han al ver a la máxima autoridad de la ciudad metida en ese lugar.
-"Vamos muchachos. No tenemos porque discutir por un asunto tan trivial. Todos hacemos travesuras; cuando niño, yo le robaba las galletas a mi madre".-ejemplificó Kokuoh.-"Que Vegeta-kun devuelva lo hurtado y quedamos todos en paz".
-"¡¿Pero que dice, alcalde?. ¿Acaso está cubriendo a este criminal?".-reclamó furioso el tríclope.
-"Más cuidado con tus palabras, muchacho. Solo quiero evitar un derramamiento inútil de sangre. ¿Qué dices Vegeta-kun?".
-"Está bien".-acordó con reticencia el Padrino, mirando a Goku. No le quedaba otra alternativa. Una enorme vena, producto de la furia, cruzaba su frente. 25 años desde que puso por primera vez un pie en esta ciudad. Desde entonces, nadie, salvo su padre, le había plantado cara de esa manera. ¿Cómo lo humillaba frente a toda esta gente? Incluso delante de Bulma.... Ese saiyajin de casta inferior...¡ese Montoya! ...lo pagaría... lo pagaría!!.
-"¡Claro que no le importa!. De todos modos el dinero no era para él....¡pero el hecho de que robó todavía existe!".
-"Miren ustedes. Si siguen molestando los reportaré con sus superiores"-advirtió el perro.
Los dos bandos bajaron las armas. Los implicados colocaron sus cartas en unas bolsas que sostenían los guardaespaldas del Rey Chapa.
-"Vámonos".-murmuró Goku hastiado.
-"¿Eh?....¿que dices?".-lo cuestionó Chichi.
-"Todo este esfuerzo fue inútil. El plan resultó un fracaso. Vegeta no irá a la cárcel".
-"Mira el lado positivo. No consiguió su objetivo y Yamsha publicará las fotos y el reportaje mañana. El escarnio público será lo peor que le pueda ocurrir. Hasta ahora, la ciudad lo siente como un empresario honrado".
-"Tal vez tengas razón".-replicó con una sonrisa amarga.
-"Claro que la t....".-Chichi se interrumpió. Quedó helada. Todas las emociones de la noche no eran nada comparadas con esto. Su peor pesadilla, no podía ser.... Aquellos ojos azules que conocía tan bien....el pelo largo y negro que había acariciado hacía tanto tiempo. Estaba en una esquina y sostenía el cuerpo sin vida de Pooar, que había atravesado de lado a lado con un cuchillo quirúrgico. Tenía la cara manchada con la sangre del gato. Era la cara de un asesino, de una persona que se había enfrentado con la muerte y había salido airoso, la cara de un loco. El orate le sonreía....la había reconocido y le sonreía. En unos instantes se perdió entre la multitud.
-"¿Chichi, que te pasa?....¿que viste?".-preguntó Goku alarmado por la cara de su esposa.
-"Él....él.....nada Goku....nada".
-"¿Cómo que nada?. ¡Mírate!...¡estás temblando...!....".
-"Hey, ¿han visto a Pooar?. No lo encuentro por ninguna parte. Él tiene las fotos...¡Gato estúpido!...le dije que no se alejara".-interrumpió Yamsha.
-"No lo hemos visto, Yamsha-kun".-dijo Goku negando a su vez con la cabeza.
-"Bueno, entonces nos vemos. No dejen de comprar el diario mañana, esto va a primera plana". -se alejó despidiéndose.
-"Vámonos de una vez Goku....por favor". -le suplicó Chichi.
-"Estás muy extraña...ya me contarás. Ahora solo quiero ir a dormir".
En la entrada de la puerta el policía giró su cabeza por última vez. Sus ojos se encontraron fugazmente con los de Vegeta. Solo eso basto para que ambos entendiesen el mensaje: no cabían los dos dentro de esta ciudad.