Se repite la rutina. Busco a tientas el foco del ruido. Los movimientos de mi mano son torpes, pero mis ojos aún no se acostumbran al nuevo día, por lo que debo buscar el despertador por medio del tacto. La cama es como un gran valle y los pliegues de las sábanas como las fisuras y canales del mismo. La luz que se filtra por la persiana es blanca como la nieve, carente de vida. Noto humedad en el vidrio. Debió amanecer nublado. Mis dedos se cierran en torno al objeto con forma de baúl. Sus esquinas están desgastadas por el tiempo. Me lo regaló mi padre para asegurarse de que siempre estuviese despierto a esta hora, para que este listo para el entrenamiento, para forjarme como el próximo heredero...para que se repita la rutina.
Marca las 5 AM. No importa que mi padre haya asistido a esa fiesta anoche, sé que para él este momento es impostergable: la tradición que se ha mantenido generación tras generación en la familia Corleone. Mi abuelo lo vivió, mi padre lo vivió y ahora lo vivo yo; Trunks Corleone.
Todos los días me reúno dos horas en la mañana con mi padre para entrenar, sin contar con las sesiones, obligatorias pero individuales, a las que me somete en la tarde. Son dos horas invariables que no puedo eludir antes de asistir a la escuela.
Contrario a lo que podría pensar la gente, a causa de mi status y ropa, mi habitación es bastante sobria. Solo hay un estante en la habitación y está repleto de libros. Es una de las pocas aficiones que comparto con Bra: el gusto por la lectura. Poe, Salgari, Verne, Wilde, Huxley y Bradbury están entre mis favoritos de siempre. Más a la izquierda, junto al velador se sitúan dos puertas. Una va a dar al guardarropa y la otra a mi baño. Todo eso junto a mi cama conforman el total de elementos que se pueden apreciar en mi pieza. Las paredes están pintadas color beige y la única y pequeña ventana, filtra apenas un tímido haz de luz, aunque eso basta para martirizarme cada mañana.
Con dificultad me levanto y dirijo al baño. Una ducha fría me despeja la modorra y reintegra mi alma al cuerpo. En realidad no tengo otra opción; mi padre mandó a bloquear la llave de paso con agua caliente en mi baño.
Otra de sus brillantes ideas sobre forjar el carácter.
Me visto con mi dogi de entrenamiento. Es completamente gris, salvo el cinturón negro. Unas muñequeras del mismo color que el cinturón completan el conjunto. Son de la tienda "Kaioh", que pertenece a Ro Kaioh Shin, un viejo comerciante oriental.
Estiro mis brazos. Por suerte no tengo ojeras tomando en cuenta mi cansancio. Sí. a pesar de llevar años levantándome a estas horas, aún no logro acostumbrarme. Son largas las horas de insomnio en mi casa preguntándome para que me levantaré al otro día, para que entrenaré con mi padre, para que escucharé en el colegio a una vieja absurda que me repetirá lo mismo una y otra vez, para llegar nuevamente a hacer los deberes y entrenar más y más y luego dormir. Ese es mi día...esa es mi vida.
Al traspasar el umbral del comedor veo un gran número de gente desayunando. Acá no hay como en otras casas huevo, leche, pan, jamón y queso para el primer alimento del día. Acá se come como saiyajins del continente occidental: spaghetti con salsa a la boloñesa, macarrones, ravioles, salsa Alfredo, fetuccini, lasaña; todo eso acompañado de albóndigas. Para beber en lugar de leche, tienes Sagrantino di Montefalco, un oporto delicioso procedente de nuestro lugar natal.
Mi madre y Bra no están en la mesa. Ellas son las únicas que desayunan más tarde, no tienen ninguna obligación en levantarse más temprano y se ven beneficiadas en ese sentido por esta discriminación positiva que mi padre tiene hacia ellas. Seguramente este no es uno de los ámbitos donde mi madre le reclama por su machismo.
En cambio, sí veo al círculo de hierro habitual de mi padre. Él por supuesto se encuentra a la cabecera de la mesa. Esta es una de las pocas veces en que no lo veo abocado en la comida, sino en la lectura del diario. Es raro en él, porque las comidas con la "famiglia", como él la nos llama a todo el grupo, son sagradas en su opinión. Viste unos pantalones de karate azul oscuro adornados por un par líneas blancas que recorren todo el borde externo de sus ambas piernas. Estos son sujetados por una cinta de dogi blanca. Más arriba lleva puesto una sudadera del mismo color del pantalón. Las muñecas y parte de la mano están recubiertas por vendas, igual que los luchadores de kick-boxing. Lo escuchó rezongar detrás del diario, así que ni siquiera hago el ademán de saludarlo. De todas formas nunca responde, así que da igual.
Sigo recorriendo la mesa con la mirada. A su izquierda se encuentra Nappa. Él si que come como un cerdo. Dentro de los saiyajins se podría considerar como un glotón, lo que de por sí es mucho decir. No es raro, teniendo en cuenta la cantidad de calorías que debe aportar a ese enorme cuerpo. Viste un suéter gris claro con cuello beatle y encima de este, una chaqueta color marrón con pantalones del mismo color. Una boina negra cubre gran parte de su cabeza calva. Seguramente deberá encargarse de unos cuantos "clientes" de mi padre antes de que despierte Bra, ya que después de eso se dedica el resto del día a su trabajo de guardaespaldas.
A la derecha esta la persona más desagradable de la mesa...17. Nuestras miradas se cruzan, como siempre, luchan unos instantes y soy yo quien aparta primero la mirada. Nos odiamos. Pocas veces hemos cruzado una palabra, pero los ojos dicen mucho más que la voz. Detesto esa petulancia, esa indiferencia por la vida... ese olor a sangre. Esa aura asesina que le emana por los poros y que no se molesta en disimular. Sé a que se dedica mi padre y tengo bastante claro que no es un santo. Pero ni él, ni Nappa y ninguno de sus otros subalternos despiden esa pasión asesina por la muerte. Mi padre es un hombre pragmático. Solo mata cuando ello sirve a sus propósitos, pero 17 disfruta haciéndolo. De hecho, estoy seguro que permanecer junto a mi padre como su sicario, tiene que ver más con sus ansias de muerte que con su lealtad. Siempre parece calmado, resulta casi imposible sacarlo de sus casillas, sobre todo con esa sonrisa cínica y burlona que en todo momento exhibe en su rostro. Algunas hebras de su largo cabello negro, caen sobre su rostro haciéndolo ver más siniestro. Lleva un elegante traje Canali, completamente blanco. La chaqueta la usa abierta, dejando ver una camisa de seda Ge Lena Vavra, color burdeos, de solapa ancha que sobresale por sobre la chaqueta. Del cuello le cuelga un collar de oro que sostiene una cruz del mismo material. Esta se vislumbra claramente, pues no usa corbata y permanentemente anda con los tres primeros botones de la camisa desabrochados. Los zapatos blancos, poseen un lustrado perfecto, como siempre. 17 no come nada, solo permanece sentado como la visión más aterradora de la mesa.
El asiento que le sigue es el que ocupaba Raditz anteriormente. Mi padre ordenó que no quitasen su silla. Inmaculada como está, el tapiz aún conserva las arrugas de su contorno. Una radiografía macabra que se exhibe como una advertencia.
Junto al espacio vacío está el chico hindú; Oob Saddim. Su cara es chata, más bien compacta, adornada por unos ojos grandes y oscuros que resaltan la inocencia de su rostro. Una gran mata de pelo negro le nace de la parte superior de la cabeza, como la cresta de los cascos de los caballeros medievales, sin embargo, adolece de una completa falta de cabello en los lados laterales y el lado posterior del cráneo. Su complexión física es curiosa, ya que a pesar de tener estatura mediana y ser delgado tiene muy marcados los surcos de los músculos, como si fuese todo fibra y nada de grasa. Es inocente, muy inocente. Aún con los crímenes que ha cometido, algunos tan macabros como los de 17, es su opuesto. Su corazón aún se mantiene puro y en eso reside su esperanza. ¿Por qué roba?. ¿Por qué hurta?.......aceptación. Fue adoptado por mi padre e incluido en la famiglia cuando tenía apenas 6 años. Esto no ha sido gratuito obviamente. Ha tenido que pagar con su trabajo, como uno de los hombres más eficientes del Padrino Verdura, aún cuando tiene dos años menos que yo. Se esfuerza al máximo para ser integrante de la familia, a pesar de no ser saiyajin o al menos blanco como 17. Generalmente las famiglias de la mafia son racistas; trícloples, negros, mestizos.. Son carne de cañón que solo logra ascender medianamente en base a su esfuerzo. Sin embargo, mi padre pragmático como es, valora su eficiencia. Oob es una herramienta y mientras cumpla su labor le tendrá un lugar dentro de esta mesa. Le observo unos instantes y me sonríe..pero al momento baja la cabeza apenado. Quizás pudimos ser amigos de no ser porque me tiene en un altar. Nuestra relación es asimétrica y la amistad se debe fundar en un entendimiento entre iguales. Sus mayores prejuicios nacen de él mismo y mientras no se convenza de que su color de piel no lo hace inferior no podremos tratarnos con soltura.
La mano de un hombre sentado frente al chico, limpia la salsa a la boloñesa de su plato con un pedazo de pan, para luego comerlo con tranquilidad. El líquido rojo en la boca de ese sujeto de frente amplia, nariz aguileña y mandíbula larga y prominente, le da el aspecto de un vampiro. Su pelo grasiento está pegado a su cráneo y cae enrollado en una larga coleta, como si estuviera fijo con estuco. Un bigote fino pinta su cara, pero no se cierra como un candado como Nappa. Viste un traje chino de seda rojo, con faldón y pantalones negros. Se trata de Tao Pai Pai, un asesino que parece sacado de la misma camada que 17 por su crueldad. En ningún caso su semblante inspira ese terror que emana del otro y su brutalidad tampoco se iguala, pero aún así es un sujeto despreciable que inspira respeto. Él si calza con el perfil de asesino a sueldo, es eficiente, pero solo si hay dinero de por medio. Antes era independiente, pero se unió a la famiglia viendo la cantidad ingente de dinero que podría lograr con ella. Él tampoco guarda lealtad por mi padre, solo es aliado de su dinero y creo que no tendría problemas en apuñarlo por la espalda si alguien le pagase más.
Aspiro una bocana de aire para relajarme y tomo asiento junto con ellos. Un extraño podría pensar que se trata de un día cualquiera, pero mi conocimiento de los personajes y mis sentidos me indican un alto grado de tensión entre los comensales. Es una cortina enrarecida por la rabia contenida..proviene de mi padre.
-"¡Hijo de perra!!...¡¡¿Cómo se atreve el muy hijo de perra?!!".-grita finalmente el hombre sentado en la cabecera, arrojando el diario al suelo mientras golpea la mesa con el puño. Todos lo miramos fijamente, algo sobresaltados por la reacción. Que mi padre pierda la compostura en la mesa es muy raro. Respira entrecortadamente.sus poros junto a la transpiración le dan a su cara el aspecto de una naranja mojada.
Nappa levanta las manos con timidez, en señal de calma. Está nervioso...más que mi padre, no cabe duda.
-"P-pero signore... ya nos encargamos de esas fotos y en el artículo no se menciona para nada su relación con el trafico ilegal de oro...".
Mi padre gira y le dedica una de esas "cálidas" miradas.del tipo que se te pone la piel de erizo y que desordena tus esfínteres.
-"Nappa..por suerte no es esa patata ausente de materia gris que tienes, la que desarrolla nuestros planes... Mi nombre...mi fiesta...¡¡la familia Corleone aparece mencionada en un tiroteo con la policía!... ¡Hasta la mente promedio (lo que tú no eres) de un ciudadano común, sospechará de esto!... Es una huella imborrable dentro del historial de los Corleone".
-"¡¡Perdono!!"-contestó como súplica el otro. La relación de subordinación-amistad entre mi padre y Nappa, llevaba años, pero los recientes incidentes con Raditz demostraban que nadie tenía la cabeza asegurada.
-"Hmm..."-respondió con un gruñido a su vez papá, devorando con rapidez una tostada.-"Ya es hora, vamos Trunks".-me dice girando su cabeza en mi dirección.
-"¡¡Eeeeh!!".-respondo protestando.-"¡¡Ni siquiera he comenzado a desayunar!!".
-"No es mi culpa que te atrases... ¡¡VAMOS!!"
Lo sigo a regañadientes, pero antes de abandonar la cocina apoya su mano en el marco de la puerta y mira una vez más a la mesa. 17 responde esa mirada, los demás siguen comiendo.
-"17...ya sabes sobre tu "encargo"...enséñale quien soy yo. Puedes utilizar el método que desees...confío en tu criterio....¡¡que sufra!!".-dice mi padre para después abandonar el lugar. El joven de largo cabello negro inclina la cabeza por respuesta.con una sonrisa de ansiedad en el rostro....
Junto al dueño de la mansión recorro el largo pasillo que sucede al hall de entrada. Las paredes están recubiertas por madera de caoba y numerosos retratos familiares cuelgan en ambos lados de las paredes. No son caras amables, especialmente los que corresponden a la familia de mi abuelo. Un mismo oficio que les frunció a todos el ceño y torció la línea de sus labios.¿Será igual conmigo?.
Atravesamos el jardín trasero. Un lugar como de cuentos de hadas. Es el rincón especial de mi madre. Uno de sus hobby es la jardinería y con este patio ha ganado varios premios en distintas revistas. La verdad es que es un lujo como pocos. Múltiples enredaderas multicolores cubren las paredes que lo rodean, así como los barrotes de un par de columpios oxidados con los años. Tulipanes a mi izquierda, rosas a la derecha, un macizo de dátiles en forma circular rodea una fuente en el centro. Está construida de granito puro y representa un par de querubines escapando de una serpiente amenazante que busca rodearlos. Cada querubín carga con un cántaro del cual emana agua, la cual también sale de la boca de la serpiente. El camino corta un pequeño campo de hortensias, margaritas, pipirigallos, pensamientos, peonías, violetas, belladonas completamente abiertas a la vez, gracias al climatizado especial del lugar. Una brisa suave las hace bailar y por un momento casi olvido a donde me dirijo. Mis pensamientos flotan al compás de las flores. El movimiento casi hipnótico invita a recostarte en esa cama natural. Observo las nubes y con placer noto una ruptura en su manto. La densa oscuridad cede, dejando escapar hebras de luz....líneas doradas que visten de reinas a las protagonistas del lugar. El vanidoso narciso realiza una venia para un público imaginario, los blancos lirios, solemnes e inmutables observan el espectáculo con tranquilidad, mientras sus primas las ortigas se inclinan cabizbajas por la envidia.
-"¡Hey Romeo!...¡despierta!. Eso es para mujeres, así que apúrate antes de que se te contagie".-grita mi padre girando antes de abrir de par en par el umbral del gimnasio.
Le sigo sin dudar. La verdad, es que a pesar de carecer de la calidez del jardín, este lugar no es menos asombro. Máquinas de entrenamiento de última generación, enormes pesas, barras, columnas de fría piedra, rings de boxeo, camarines, duchas, pistas de carreras, canchas de fútbol sala, tenis, baloncesto y voleyball. Por ahora eso no le interesa a mi padre. Ambos subimos a un ring. Froto mis manos con talco y busco los guantes, pero no los encuentro....
-"¿Quieres esto?".-dice él con ironía, sosteniéndolos en su mano, para luego mandarlos a volar fuera del campo de batalla. -"Hoy no....hoy será a mano limpia."
-"¡P-papá.!".
-"¡Nada de quejas!...¡en guardia!".
No tengo alternativa, me ataca sin demora. Su puño es rápido....y fuerte....muy fuerte. Me cubro lo mejor que puedo, pero es una defensa torpe...su nudillo roza mi mejilla y provoca un ligero corte. No tengo ni tiempo para limpiarme la sangre, pues clava su rodilla en la boca de mi estómago. No tengo mucha noción de cómo fue y como lo siento, es tan rápido que el dolor llega bastante desfasado con respecto al golpe. Caigo sobre mis propias rodillas. El hombre de amplia frente lanza una patada, pero esta vez ruedo hacia un lado con éxito. En seguida salta con sus dos piernas para caer sobre mí...giro más y aún así lo esquivo apenas. Para mi mala suerte, la posición en la que me encuentro, es la misma que la de un balón de fútbol con respecto a un jugador, en una situación de penal. El impulso de su pie me manda contra las cuerdas, a las cuales me aferro con fuerza. Con disgusto mi oponente me señala con el dedo.
-"¡Torpe!...¡no has entrenado tus piernas como te dije!...¡y vacía tu mente de pensamientos estúpidos!...¡¡no hay flores, no hay familia que te proteja en este lugar!!...¡¡así es el mundo real!!...¡así es la vida de un Padrino!".
Algo herido en mi orgullo, intento controlarme y urdir una estratagema. Es más fuerte, rápido y astuto que yo....solo tengo el fuego de la juventud de mi lado. No hay armas, solo tengo mis puños. No hay características en el terreno que me otorguen alguna ventaja. No me queda más alternativa que un ataque frontal. Utilizo las cuerdas como resorte para darme un impulso extra. La pared de hierro de su antebrazo detiene mi mano. Lanzo patadas alternando mis piernas, pero elude todas. Con una izquierda busco sorprenderlo, pero hace a un lado su cabeza y mi brazo sigue su camino por sobre su hombro. Con la habilidad y toda la rapidez de un verdadero artista marcial, lo atrapa con una mano y utiliza su otro brazo para conectarme un codazo en pleno rostro. Preso de dolor cubro mi cara con ambas manos. Una cantidad considerable de sangre cae por mi nariz. Pierdo el equilibrio y caigo el suelo. Miro de reojo a mi padre que camina lentamente hacia mí.
-"Me avergüenzas. Ni siquiera te pido que me derrotes, pero al menos podrías ofrecer resistencia. ¿Cómo puedo dejarte todo esto en tus manos?....¿Como puedo dejar a Bulma, Bra, a mis hombres y todas mis posesiones en tus frágiles manos?".
-"N-nunca pedí esto....".-contesto conteniendo apenas mi ira. Nunca me había golpeado tan fuerte como hoy.-"¡Nunca he querido ser quien soy!".
-"Pero lo eres, muchacho tonto...siete esso. Me guste o no....te guste o no....eres mi heredero....y el heredero de una larga dinastía de hombres orgullosos se hicieron de un lugar en la historia".
-"No de la que me enseñan en el colegio por lo menos....los héroes, no suelen estafar, extorsionar y asesinar.".
El causante de mi dolor ríe con fuerza, con algo de maldad mezclada.
-"Jujuju....¿entonces son los que saludan a la bandera y luego estafan, extorsionan y asesinan en nombre de la patria?. Nano di merde, no es por eso, por lo que tengo que perder estos minutos cada día contigo...el legado que quiero dejarte es el poder".
-"Lo único que me interesa es proteger a la famiglia".
-"Justamente por eso necesitas el poder. No es un fin, es el medio para conseguir lo que quieras. ¿Deseas proteger a la famiglia?. Entonces debes asegurarte primero de que no haya nada que la amenace. El poder es control... el control es ser capaz de lograr tus sueños".
Pocas veces lo he visto tan serio como ahora....y hablador. Antes me golpeaba sin decir más. Toda esta charla filosófica en este momento. ¿Qué habrá sucedido ayer en la fiesta?.
Me levanto...sonrío. Habla del legado del poder....claro, no tiene nada más que dejarme. Nunca se intereso por mí. Solo lo que yo significaba. ¿Quiere que pruebe el poder?....¡vamos entonces!.
Apropio para mí la iniciativa del ataque. A pesar de los golpes, siento más confianza. Mis piernas ya no están entumecidas.confían en sus pasos. Con un par de derechazos busco desestabilizarlo pero los esquiva con facilidad. ¡Cayó en la trampa!. Mientras su vista esta fija en mi derecha, lanzo un gancho con la izquierda. Con sorpresa retrocede, pero no puede evitar que mi nudillo sea esta vez el que le haga un pequeño corte en el mentón. Papá palpa su propia con algo de satisfacción, pero también tiene un orgullo de luchador. Antes de ser capaz de nada, una lluvia de puñetazos cae implacable sobre mi cara. Se nubla mi vista y mis tímpanos retumban. Veo imágenes y escucho fragmentos de lo que habla.
-"...así que con tan poco te sientes satisfecho...".
-"...¡¡estúpido!!....¡¡fracasado!!....¡si no eres mi legado entonces tampoco mi hijo!...".
-"....debías cuidar de tu hermana...¿si no estoy yo a su lado, cualquiera la violará?".
Mi corazón se acelera, algo se quiebra en mi interior. Un punto de rabia absoluta se concentra entre mis ojos, siento como mi ceño se contrae. ¡Golpear! ¡Golpear!...¡Quiero devolvérselo a este bastardo!...¡Lo de Bra no fue mi culpa!...¡Tú también debías cuidarla!...¡Raditz era uno de tus hombres...no soy responsable!... Mis puños añoran su cara....sueñan con ese contacto....
Estoy en una llave.... tiene uno de mis brazos detrás de mi espalda y su propio brazo envuelve mi cuello, ahogándome con una presión terrible. La escena es como un rompecabezas en sus inicios.todo está desfragmentado. Veo pedazos de cuerdas, un saco de arena más allá...columnas y pintura verde en el techo.
Estoy en una llave.... me insulta despacio y con ironía, casi siento sus labios rozando mi oreja...su aliento me parece fétido en estos momentos....quiero destruir....dañar...devolver lo que me hace.¡el doble!...¡no, el cuádruple!....pero no puedo....¡¡no puedo!!...
....poder....
...es el medio para conseguir lo que quieras...
Durante años me preguntaré como sucedió exactamente. No lo entiendo del todo. Solo sé que ya no estoy en la llave...que mi padre se sujeta el estomago con dolor, con infinito dolor....que yo corro y que con toda la fuerza que me resta descargo un único y poderoso golpe en medio de su cara....mis dedos aplastan su nariz...mis nudillos se clavan en su piel. Mi padre literalmente sale volando por el impacto. No sé si es por la rapidez con que sucedió todo lo anterior o por lo hermoso del momento pero veo la imagen en cámara lenta. Todas las otras formas salvo la de mi padre tienen contornos indefinidos.
Cae con gran estruendo. Su cuerpo sin coordinación se contrae al golpear el suelo. Uno de sus brazos queda enredado con una de las cuerdas. Mi pulso y respiración regresan a la normalidad. Esto no me gusta nada....no se levanta. La media luna de mi sonrisa se convierte en una luna llena de preocupación. Me dirijo hacia él tímidamente. El temor de causarle un gran daño a mi padre supera mi instinto defensivo. No bien me acerco, las piernas de mi padre cobran vida y atrapan las mías en una llave de tijeras. Pierdo el equilibrio y caigo al suelo. Con uno de sus brazos ejerce presión sobre mi muslo, provocándome gran dolor, para luego dejarse caer sobre mi pecho con su codo.
Mi vista se nubla...estoy en un limbo.en una fina línea entre la conciencia y la inconciencia. El combate ha terminado...él ha ganado...nuevamente. Entre los contornos desdibujados y el zumbido en mis oídos siento una voz....
-"...tocaste el odio. Lo tocaste y por unos instantes me superaste. Pero tu estúpida compasión te traicionó y propició tu derrota.... lo deludete".
Mi padre arroja un balde de agua helada sobre mi y luego una toalla. No rie ni parece tan enojado como podría pensarse por la dureza de sus palabras. No se me ocurre que decir...no entiendo su actitud...ni siquiera la gran ira que se desprende del lugar donde me golpeó y echa raíces en todo mi cuerpo.
Odio...¿hacia quién?...¿hacia él?. ¿Presionarse siempre hasta el límite para convertir ese sentimiento en algo diario?. ¿Algo así como una herramienta del poder?. Le temía al odio...pero ansiaba el poder. Una vez que lo pruebas es un néctar irresistible....y siempre quieres más....
La puerta se abre de par en par. Mi padre y yo giramos nuestras cabezas hacia la entrada del gimnasio. Es Nappa. Tiene una palidez evidente en el rostro. La lengua se le traba al hablar. Está notoriamente nervioso y teme por las represalias de mi padre.
-"¿Qué quieres?".-exclama el Padrino Verdura hacia su subordinado, quien ni siquiera saluda como le es habitual.-"¿No te das cuenta que estamos ocupados?".
-"S-signore....signore....la ragazza....¡la ragazza se escapó!".
-"¡¡¿QUÉ?!!"-grita mi padre a todo pulmón. Es sorprendente el énfasis que pone mi padre en todo lo que atañe a Bra y sin embargo no se hablan. Aún así, cuando mi padre baja la guardia, es evidente que su preocupación y cariño por ella son mucho más grandes que por mi.
-"N-no fue mi culpa...signore. La mucama tocó varias veces su puerta esta mañana pero la puerta estaba con llave y nadie contestaba. ¡Apenas me dio aviso derribé la puerta, pero la ragazza había escapado por el balcón haciendo una cuerda con sus sábanas!".
-"¡Ritardato!".-exclamó furioso su superior.-"¡¿Entonces que haces aquí?!... ¡¡¿Por qué no estás buscandola ahora mismo por toda la ciudad?!!".
-"Signore...pensé que primero debía avisar...."
-"¡Pensaste!...craso error Nappa....no es como respirar...¡requiere de un mínimo esfuerzo!....¡Coge el auto y una docena de hombres para que vayan en su búsqueda!".
En un par de segundos Nappa no estaba ahí. ¿Dónde se habría metido Bra?...me preocupa. Mi padre me saca de mis pensamientos.
-"¿Qué haces ahí parado?. ¡Tú también ve a buscarla!...¿Eres su hermano, no?".
....y tú su padre.....me gustaría decirle.
No puedo seguir perdiendo el tiempo. Me reincorporo como puedo y me apresto para salir del gimnasio. Me duele todo el cuerpo, pero Bra es mucho más importante en este momento.
-"Trunks...."-me dice mi padre con voz calma antes de que abandone el lugar.
-"¿Qué?...."-pregunto algo fastidiado por el reciente episodio.
-"Has mejorado bastante....confio en que encontrarás a Bra antes que ese tarado de Nappa".
Trunks rápidamente llegó a su habitación. Se cambió de ropa sin bañarse, pensando en las palabras de su padre. ¿En verdad confiaba en él?. ¿En verdad creía que había mejorado a pesar de los insultos?. Se colocó sin demora una camisa blanca, con rayas verticales color azul y un ancho pantalón color verde musgo. No podía perder más tiempo.
Abandonó la enorme mansión a toda velocidad montado en su bicicleta. Por la costumbre y por el dilema en que estaba enfrascado, no reparó en los enormes jardines un pasto cortado a la perfección, ni en los alamos que rodeaban el camino empedrado. Menos aún lo hizo, con el enorme laberinto de arbustos instalado a la izquierda y que desde pequeño le dio miedo por recordarle a The Shining, ni con el maravilloso invernadero a su derecha. Cual saeta, traspasó umbral de entrada, sin saludar a los guardias y se perdió en la distancia.
Miró su reloj. 6:45 AM. Los primeros rayos del sol golpearon timidamente su cara. Las nubes estaban pintadas de azul, morado y naranjo. Silenciosas, sombrías, grises....la mayoría de las casas aún dormía. Solo el cortorno de las mismas estaban adornadas con las hebras doradas del sol.
Descendió...casi ¼ de la Capital del Oeste estaba situado en la falda de un monte. Caer en picada con el viento rozando la cara era emocionante. Lanzarse en bicicleta por ahí era equivalente a deslizarse en un trineo sobre la nieve. El camino no existía....te sentías volar.
La alarma de su reloj-pulsera atrajo su atención; las 7 AM en punto. En 15 minutos había recorrido casi la totalidad del faldón. Las clases iniciaban a las 8:30, si tenía suerte podría encontrar Bra en menos de 1 hora y 15 minutos y llegar a tiempo al colegio.
Notó un manchón blanco más abajo que se dirigía en la misma dirección que él. Decidió ignorarlo y lo rebasó en cosa de segundos. No podía perder tiempo con otros ciclistas. Le extrañó en todo caso, ver a alguien a esta hora en bicicleta por esos lares. La mayoría de la gente prefería la ciclovía, que estaba habilitada especialmente para pedalear, sobre todo a estas horas.
-"¡Hey!...¡Espera!...¿Ignorando a los amigos?".-sintió una voz familiar gritando a su lado.
-"¡Goten!"-exclamó su vez, al verlo practicando su mismo hobby.-"¿Qué haces aquí?".
-"¿Por qué no estás con Bra?"-señaló Goten, ignorando su pregunta. Hizo un ademán de buscarla con su mirada detrás de Trunks pero se rindió.
En breves segundos Trunks le relató la situación a su amigo.
-"Vaya...vaya. Es preocupante...verdaderamente. Mi futura mujer no puede estar sola por ahi".
-"¡Goten!"-le recriminó el otro.-"De todas maneras me extraña verte aquí. Solo Bra y yo nos animamos a bajar esta pendiente en bicicleta".
-"Eso mismo me dijeron mis fuentes...por eso me conseguí esta bicicleta usada con un vecino"-indicó el saiyajin de pelo negro guiñandole un ojo.
Una gota de sudor gigante apareció en la nuca de Trunks.
-"¿Solo por una excusa para verla y poder hablarle?. Eres insistente...".
-"Jejeje....esto solo es parte de la fase uno...cuñado".
-"Si no la encuentro en vez de cuñado seré un cadaver".
-"Pues ya tienes un compañero de búsqueda".
-"Gracias....casi empiezo a apreciar tu apellido".-dijo Trunks en tono de broma.
-"S-si....jajaja....si"-respondió Goten nervioso.
El centro de la ciudad. Atrás quedaba la pendiente. Los edificios y casas no parecían cajas de fósforos ni de dentrífico. No era una maqueta a escala real. Era el mismo centro de la fruta. Borrachos de la reciente noche dormían con sus manos sobre su vientre y ocupaban sombreros para tapar su verguenza, apoyados en columnas nacaradas. Panfletos que saltaban de vereda en vereda con el viento, apoyaban al candidato Kokuoh a la reelección. Botellas, vasos, plásticos y hasta ruedas de neumáticos podías encontrar en los callejones perpendiculares a la vía principal. No hacía falta ir a un déposito de basura en busca de material, para eso estaba la vitrina de la ciudad.
Todo era ahora más oscuro. Las construcciones actuaban como quitasoles gigantes sobre sus cabezas. La claridad de la altura se había perdido en aquella pendiente para dar paso las últimas sombras que se negaban a abandonar la noche. Eran dos jóvenes saiyajins en medio de una manifestación de entes proscritos.
-"No se ve ni un alma en pena".-comentó Goten.
-"Todas las tiendas parecen estar cerradas a estas horas. Eso acorta nuestro rango de búsqueda".-indicó el otro.
-"¿No dijiste que también la estaban buscando ese gorila "bola 8" y otros empleados de tu padre?".
-"No son muy hábiles a decir verdad. Seguramente fueron a buscarla al colegio....".
-"....el último lugar en el mundo donde podría estar. ¿Tienes alguna sugerencia?".-preguntó el chico Montoya.
-"....la Plaza Karin Sennin o el Puerto Dawn. Bra ha sufrido varios ataques de melancolía desde hace un año. Estando la ciudad así de muerta, no se me ocurre otro lugar donde pueda desahogarse"
-"Vale, entonces lo mejor será dividirnos. Tendremos más posibilidades....yo iré al Puerto y tú a la Plaza".-respondió el hijo de Goku.
-"¿Tienes una sospecha?".-preguntó el chico Corleone.
-"Mmmm....más o menos...".
-"Entonces YO iré al Puerto Dawn y TÚ a la Plaza".-agregó Trunks sonriendo con malicia.
-"¿Hey? ¿hey?....¿acaso no me conoces?...¿no confías en mí?".
-"Es porque te conozco que no confío en ti".-señaló Trunks con una sonrisa haciendo un gesto con su mano. Después de eso, desapareció de la vista de Goten, escurriendose por uno de los callejones".
-"Maldición, arruinó el plan del muelle".-murmuró el hijo del detective.-"Yo y Bra solos frente al mar....."
Modo de Imaginación: Goten Montoya. Toma 1
[música de fondo: Arena Blanca Mar Azul (Salvatore Adamo y Romina Power)]
Amanecer....palomas. Una ninfa emerge de las aguas llorando con un micrófono en la mano. Maldice su destino. ¿Por qué ha de vivir encerrada en un castillo como Rapunzel?. ¿Quién será ese príncipe montado en un caballo blanco que la rescatará?. Mirando ese punto que representa el centro de nuestro Sistema Solar, llora sola en el muelle. ¿Es acaso esclava de su propio destino igual que el astro?. ¿El resto de sus días serán una prisión perpetua atenuada ligeramente por estas pequeñas huídas?.
Tal como el Mar Rojo, el océano que azota las columnas del muelle Dawson, se abre en dos. Es la onda producida por la Lovely Magic Sword de nuestro héroe; Sir Goten Montoya que emerge en un caballo del mismo color que la princesa Bra había imaginado. Los dos amantes corren el uno hacia el otro para sellar su amor....pero en el camino de la pasión nada es tan fácil. El mal es la representación de todo obstáculo en la unión de los amantes...una unión que se enfrenta al peligro de Kraken Nappa. El enorme monstruo calvo y bigotudo se interpone entre ambos atravesando las olas. Es enorme, verde y lleno de tentáculos que esperan mancillar a su víctima femenina. Pero Goten Montoya no lo permitirá...si hay un hentai en este momento, él será el único protagonista del mismo.
Los 25 pies de altura del monstruo, no intimidan al joven héroe que le hace señas para que se acerque. Furioso, con los ojos llenos de moluscos, venas y maldad se arroja para liquidarlo....pero ¡oh! ...sorpresa!....Goten ya no está ahí. El único rastro que dejó son sus huellas en la arena húmeda. El bruto gira a sus espaldas, pensando en lo obvio de la treta, pero nuevamente queda mudo. Su víctima tampoco está ahí. Una sombra le golpea la cara....¡¿Una sombra?!.
¡No!....Goten Montoya con la capa azotando su cuerpo y su espada delante, cae implacable sobre el rugoso pecho de Nappa, enterrando la hoja hasta que el mango toca las escamas verdes. La sangre mana profusa...el monstruo chilla despavorido y azota su cola, capaz de derribar 7 montañas, golpeando al Caballero Montoya. Su cuerpo queda empotrado en la columna del muelle....siente el sabor de su sangre en los labios, le duelen los costados...la vista se le nubla....hay cosas que son imposibles.....
La princesa aterrada coge el micrófono.....
Bra: ejem...probando...probando...mmm.....ya.....¡No te rindas, valiente Goten!....¡Confío en ti!...en ti...en ti...en ti...en ti... en ti..........en ti............
Esas palabras de amor puro e incondicional hacen rugir el pecho brioso del muchacho, quien se levanta para enfrentar su destino con honor.
Goten: Mi nombre es Goten Montoya. Soltero. 17 años.....prepare to die.
Goten y Nappa corren uno contra el otro. Espada contra garras. Furia asesina contra determinación. Las nubes en el horizonte se dispersan. El salvaje gime por el dolor de la luz de la justicia. Misma luz que desprende la espada.
Ambos chocan....
Se produce un enorme destello de luz que impide ver la acción....
Ambos aparecen en el lado donde se encontraba el otro anteriormente.
Nappa Kraken está sonriendo. Goten sujeta con dolor su costilla.
Nappa Kraken: Jujuju....Mhua hahahaha.....gané gané!!".
Goten: .....hu.....¿seguro?.
Goten gira y envaina su espada. Justo cuando el cuero toca el mango, una línea de luz recorre todo el cuerpo del monstruo que cae cortado en dos al suelo....
Goten: Golpe de efecto retardado.....pensé en dejar que te cortaras al llegar a tu casa....pero no.
Bra: ¡Mi héroe!.
Goten: Acercate amada mía....no hay nada que temer...no hay nada que nos separe.
La princesa corre y lo abraza.
Bra: Me encanta como utilizas tu espada.
Goten: Oh...vamos....me averguenzas....en realidad no....todas dicen lo mismo.
Bra: No me cabe la menor duda....es excitante.
Goten: ¿Entonces no te importa compartirme con otras?.
Bra: Por supuesto que no. Comprendo tu naturaleza y como tu humilde sirvienta de amor, entiendo que no puedo ser egoísta y privar a las demás de tu infinita perfección.
Goten: Sabía que eras la chica de mis sueños....
Bra: Oh...Goten...
Goten: ...Bra...
Bra: ...Goten...
Goten: ..Bra...
Los ojos se cierran....sus caras se acercan....aún más sus labios....más cerca....más cerca....
PAAAAAAFFFF!!!!!!
Goten se encontró con la cara enterrada en un poste de luz, besando un chicle dejado por quién sabe quién. La cadena de la bicicleta quedó rota por el golpe. Tendría que continuar a pie.
-"¡¡Mierda!!"-gritó enojado. El dolor era insoportable. Por suerte no había perdido el camino durante su ensoñación. Percibió un poco más de luz que antes, pero no alcanzaba para despejar lo lóbrego del lugar. Uno de los grandes problemas de la Capital del Oeste era que para llegar a la Plaza Karin Sennin, debías atravesar los barrios más peligrosos de la gran urbe.
Un claro. El bosque de edificios ya no era tan denso. Unos cuantos faroles estaban encendidos resistiendose a morir frente al nuevo día. El piso era una alfombra de desperdicios y las moscas reinaban supremas como abejas de flor en flor.
Peligro. Ese sexto sentido propio de los saiyajins le disparó un agudo sentimiento que atravesó la podredumbre. Asustado, Goten Montoya emprendió carrera adentrandose en ese amplia espacio de casas pequeñas...ahí la encontró.... a la entrada de la plaza
Diez sujetos la rodeaban. Varios armados con cuchillos. No por eso se sentía asustada. Mantenía una posición amenazante en todo momento. Bra no estaba dispuesta a entregarse tan fácil.
-"Vamos chiquita....solo unos cuantos zenis....y un poco de cariño".
Por respuesta recibió un escupo.
-"Recibiste mi saliva y ni siquiera te di un beso. Para que veas el *alcance* de mi cariño".
-"¡Perra!. ¡Solo eres una mocosa!. Nosotros somos diez y tenemos cuchillos.
-"¡Imbéciles!. ¡Ella no está sola!".-gritó una voz desde lo alto.
Tanto Bra como los criminales giraron la cabeza. Un chico estaba parado encima de un auto. Con su espalda contra el sol, tenía la cara y el torso cubierto de sombras y su contorno a través del piso oscurecía el cuerpo de los criminales.
-"¿Quién eres tú?".
-"El mejor amigo de las mujeres".-dijo el chico guiñando un ojo.
-"Uh?"-tanto a Bra como a los ladrones les apareció una gota de sudor detrás de su cabeza.
-"Daría mi vida por cualquier damisela en peligro....pero a esta en particular también le he otorgado mi alma".
-"G-Goten".-murmuró Bra hastiada tapándose el rostro con la mano.
-"Soy capaz de donarle el botín de la noche anterior, con tal de que no diga más frases cursis".-se burló uno de los tipos.
-"Parece que no han entendido la gravedad del asunto...".-sonrió el joven Montoya metiendo una mano en su bolsillo.
-"¡Cuidado!"-gritó uno.-"¡Tiene una pistola!".
Pero Goten llevó el objeto hasta su cabello....era una peineta.
-"El sueño de todas las mujeres no puede estar impresentable"-añadió.
Todos cayeron avergonzados al suelo con un PLOP seco.
-"Ese impacciato....no solo es desagrable, creído y estúpido...también cursi".-dijo la chica y añadió.-"¡¡Estúpido Montoya, no necesito tu ayuda!!".
-"Aún así, para mí siempre será un gusto brindartela".-respondió a su vez.
-"Tú y yo somos enemigos...no lo olvides".
-"Tú me gustas....no lo olvides".
-"Es como hablarle a un muro".-se resignó Bra aburrida.-"Al menos no me estorbes".
Los ladrones estaban aburridos. Los dos jóvenes discutían entre sí y ellos estaban al medio como si no existieran.
-"¡Nadie nos ignora!".-gritó uno de los punks arrojandose en contra de Bra.
La chica se agachó evitando el golpe y conectó un soberano golpe en la boca del estómago de su atacante, él cual retrocedío sujetando el lugar del impacto con dolor.
-"¡Maldita!".-dos sujetos se lanzaron contra ella empuñando sus navajas, pero ella saltó usando los brazos de los mismos malhechores como apoyo para caer al otro lado y evitar las puñaladas.
-"¡Es buena!".-murmuró Goten sorprendido para si mismo. No esperó que una chica acostumbrada a verse acompañada por un guardaespaldas, fuera tan buena en defensa personal. La idea le emocionó. La gustaban las mujeres fuertes...tal vez dentro suyo existía un pequeño espíritu masoquista.
La hija del cabeza de familia de los Corleone, giró con un patada apenas tocó el piso, para despachar a sus dos atacantes anteriores de un golpe en la nuca. Esto le tomó gran esfuerzo, por lo que perdió el balance y cayó de rodillas.....momento fatal. Uno de los tipos aprovechó ese pequeño margen decidido a enterrarle el cuchillo.
-"Maldición!..¡no tengo tiempo!".-pensó Bra aterrada, al ver la hoja dirigirse en su contra.
Cerró los ojos....igual como lo hacía aquellas noches en su pieza, temiendo a las muñecas y peluches. Cuando el verdadero peligro se presentaba solo era capaz de vadearlo.... su corazón no le permitía hacerle frente. Era preferible que la ola la llevase, ahogándose tranquilamente, que luchar desesperadamente por nadar hacia la playa con las cargas del terror y del cansancio a cuestas. Moriría de todas formas.
Contó los segundos de manera inconciente....1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11....¿¿once??...¿cómo podía tardarse tanto?. Sus parpados se apartaron milimetros. No era suficiente. Esperó otro tanto. Sintió ruidos...y luego el silencio. La curiosidad sobrepasó el miedo. La luz se coló de golpe por entre medio de sus pestañas y la cegó un momento. Al recuperarse no vió asaltantes de pie. Todos yacían inconsientes en el suelo. Todos salvo el estuvo a punto de matarla. El tipo sudaba por el miedo. Una mano apretaba su muñeca y otra su cuello sin dejarle respirar.
El cambio le pareció impresionante a la chica Corleone. Goten no tenía la cara de tonto acostumbrada. Sus ojos eran mortalmente serios. No se veían grandes sino alargados por el ceño fruncido. Su pelo golpeaba su frente y mejillas por el viento. El sol le daba tintes dorados a su pelo y parte de su ropa. El agarre del chico era fuerte...tanto, que sostenía como si nada al tipo, cuyos pies se separaban del suelo por casi medio metro. Como un muñeco de trapo lo arrojó contra un árbol, con lo cual el tipo perdió el conocimiento igual que el resto de sus compañeros.
Ese aire protector....no le era desconocido....padre....
-"¿Estás bien?".-preguntó Goten algo preocupado.
-"S-si".
-"¡Uuuf!...¡Menos mal!. Por un momento pensé realmente que no alcanzaría a detener a ese tipo".
Bra salió de su estupor y rechazó la mano que el tendió el semi-saiyajin para ayudarla levantarse.
-"Ya te dije que no te pedí ayuda".
-"Al menos no niegas que la necesitabas".
-"Es asunto mío...déjame en paz".
-"Mientras más me digas eso, más veces insistiré".
-"Entonces me quedaré callada".
-"Hazlo....así podré contemplarte en silencio...".
Bra se sonrojó enojada.....
-"¡Eres imposible!. ¡Largo de aquí!".
-"La vía pública no tiene dueño, querida".
-"Ju....se nota que no conoces a mi padre".
-"Algo he oído de él.....¿tú has oído de Romeo y Julieta?".
-"Grrr....está bien...entonces seré yo quien se vaya".
-"Te seguiré".
-"Voy a encontrarme con alguien".-respondió ella con malicia.
-"¿Por eso te desapareciste tan temprano?".-la interrogó el otro, algo molesto y celoso.-"¿Quién es?
-"No es asunto tuyo".
-"Claro que sí...como tu salvador tengo que velar por tu seguridad".
-"No eres nada mío y nunca lo serás".-respondió la otra tajante.
-"¿Quieres apostar?"-respondió el chico con una seguridad que la intimidó.
-"Parece divertido"-dijo ella con sorna en su voz.-"¿Y en qué consiste dicha apuesta?".
-"Muy simple. Estoy seguro que en menos de un mes, a partir de hoy, serás mi novia".
-"Jajaja....estás enfermo".
-"Muy bien....el que se equivoque tendrá que hacer cualquier cosa que el otro le pida".
-"¡Pervertito!"-exclamó ofendida.
-"¡N-no!...no me refería a eso!"-se excusó el otro.
-"Tus intenciones se vislumbran claramente Montoya degenerado"-dijo la chica con odio en su voz.-"Pero está bien...estoy tan segura del resultado que me *arriesgaré* y cuando gane... ¡¡te expulsaré de la ciudad!!".-puntualizó dando media vuelta para luego alejarse.
-"Pse pse..."-señaló Goten con ironía y la siguió.
-¡Deja de seguirme!".
-"No".
-"Te lo ordeno".
-"No"
-"¡Madura de una vez!".
-"No".
Y así se perdieron en el horizonte....Bra lanzando maldiciones y Goten caminando lentamente detrás de ella.
Pasaron unos minutos...los ladrones despertaron uno a uno y luego fueron despertando al resto.
-"Es la última vez que me meto en la mitad de una pelea de parejas".-exclamó frustrado el tipo que Goten arrojó contra el árbol.
-"Yo menos".-lo secundo uno de los que fue pateada por Bra.
-"Tal vez su error fue que nunca debieron acercarse un milímetro a ella".-sentenció una voz detrás del árbol.
Los tipos asustados por la anterior golpiza, prepararon sus navajas rápidamente. El chico que apareció en esta oportunidad, también tenía la cara cubierta en sombras....con la diferencia que no parecía heroico...sino siniestro. Vestía una camisa blanca con rayas azules y pantalones color verde musgo. Su pelo era largo, liso, lila y usaba la partidura en el centro. Los ojos normalmente azules ahora se veían grises por su frialdad.
-"¡¿Q-qué quieres?!"-preguntaron los tipos aterrados.
-"Sus vidas"-respondió Trunks con una calma terrible. En sus manos portaba una katana....
Los sujetos correrían, lucharían desesperadamente por sus vidas...pero no serviría de nada.....
...esa mañana, la Plaza Karin Sennin se teñiría de rojo.....